Hace unos años el pitch estaba en todas partes. Todo el mundo hablaba del elevator pitch, de cómo presentarse, de la propuesta de valor.
Pero ahora, parece que nos han querido vender que nos hemos pasado el juego.
TODOS.
Sin importar si justo estás comenzando con tu proyecto ahora. O en estos últimos años.
Ahora todo son embudos de venta, contenido, storytelling, automatizaciones y visibilidad.
Pero muchísimas personas siguen sin saber explicar claramente qué hacen.
Y no porque no tengan experiencia.
Precisamente al revés.
La mayoría de personas con las que me encuentro saben muchísimo de lo suyo.
Tienen experiencia real, buenas ideas y proyectos con potencial.
El problema es que cuando intentan contarlo mezclan demasiadas cosas o se van a sus orígenes.
Al final, después de una charla de 20 minutos, el interlocutor se ha enterado de lo que viene siendo 0 cosas.
Porque se perdió entre detalles, o simplemente porque desconectó.
Y eso acaba generando una sensación horrible: que tu proyecto tiene mucho menos valor del que realmente tiene.
Lo veo constantemente.
Personas que invierten dinero en formación, marketing o contenido cuando todavía no tienen clara una cosa muchísimo más básica: cómo presentar bien lo que hacen.
Muchas personas llevan años intentando levantar sus proyectos digitales sin darse cuenta de que siguen atascadas en el mismo punto.
Consumen contenido, compran formaciones y aprenden sobre marketing… para llegar al momento de aplicarlo y no saber cómo bajarlo realmente a su proyecto.
No hay nada de malo ni en ti ni en tu proyecto.
Lo que te pasa es que todavía no tienes claras las bases necesarias para sostener todo lo que estás intentando construir.
- Si te preguntan qué hace diferente tu proyecto empiezas a explicarlo todo.
- Si te piden una presentación sobre ti o tu negocio, no sabes qué poner.
- Si buscas convertir toda tu experiencia en un activo para tu proyecto actual, no sabes por dónde empezar.
Y, al final, acabas por cambiar constantemente de enfoque, te paralizas creando contenido y sientes que nada termina nunca de encajar.
O si no, dime, ¿cuántas veces has cambiado la bio de Instagram este mes?
Exacto.
El desgaste es infinito.
Y los resultados, nada parecidos a lo que creías que ibas a obtener cuando comenzaste la aventura.
¿La realidad? Sientes que simplemente no avanzas.
Porque es muy difícil hacer crecer algo que todavía no sabes explicar bien.