Una de las dudas que más acechan a un profesional del sector creativo a la hora de montar su propia página web tiene que ver con su portafolio.

  • ¿Es mejor mostrarlo o no?
  • ¿Tengo que colgar todos los trabajos que he hecho?
  • ¿Hago una página aparte para mostrarlos o lo integro con alguna de las ya existentes?

Es cierto que la finalidad de tu trabajo es muy visual: ya seas diseñador, gráfico o web, fotógrafo o community manager, el resultado de tu trabajo puede ser mostrado con algunos ejemplos muy visuales.

Pero esto, amiga mía, es un arma de doble filo.

Elegir la manera de mostrar tu portafolio en tu página web tiene también todo que ver con las tasas de conversiones que puedes lograr.

¿De verdad es tan importante saber dónde colocas el portafolio?

No tiene nada que ver enseñar un logo descontextualizado, con mostrar un branding en dónde expliques el proceso de trabajo y el contexto del cliente.

En esto, los fotógrafos se llevan la palma.

Es muy común llenar una página de fotos y esperar que el cliente, al verlas, comprenda el estilo del profesional y decida si es lo que está buscando.

Te diré algo.

No es así.

El cliente no va a intuir tu estilo, ni el problema que has solucionado si únicamente le muestras ejemplos de tu trabajo.

Va a comprenderlo si contextualizas el resultado en sí con el proceso, con las necesidades que tenía tu cliente y con el problema que has resuelto.

Una de las cracks en las que te puedes inspirar es Noemiè de Lunes Design.

Si yo viera uno de los logos que ha creado podría pensar: vaya, está bien, o… no me gusta nada.

Sin embargo, en el ejemplo que te adjunto aquí tienes unas pocas palabras en donde se trata la propuesta de valor de la cliente y a qué responde la elección de esa imagen corporativa.

Aquí es donde yo, como clienta potencial, comprendo su proceso y de qué va lo que ha hecho y digo:

Wow, pues sí que la ha definido con su imagen. Yo, quiero.

Y eso, es lo que necesitas que diga tu cliente ideal cuando entre en tu página.

Ahora sí, vamos allá con los 4 tips para incluir tu portafolio dentro de tu página web para que venda tu servicio creativo.

1 Siempre en tu página de ventas

Tu página de ventas es el contenido que venderá tu servicio por ti.

Cuando tienes una primera reunión con un cliente seguro que, entre todas las cosas que le cuentas, están las historias de otros clientes con los que has trabajado.

Casos que te recuerdan al suyo y que pudiste resolver con los mejores resultados.

Estoy segura de que esta estrategia te funciona genial. ¿Por qué no utilizarla en tu página de ventas?

Debes aprovechar cada recurso que te da esta página para guiar a tu cliente potencial hacia el botón de contratación.

Yo no soy partidaria de poner una página aparte para tu portafolio, pero, si aún así decides ponerla, no olvides añadir también algunos trabajos a tu página de ventas.

Es ahí donde deben estar, ¡sí o sí!

2 Contextualizar

Otro de los errores muy comunes en la industria creativa es la de poner antiguos trabajo a modo popurrí.

Un popurrí de logos, un popurrí de fotos, un popurrí de webs…

Estás luchando a diario porque el cliente del sector creativo valore el trabajo que haces y vas tú y le pones un “logo pelao”.

Muy bien.

Y luego abajo le pones que cobras 1000€.

(Aplausos)

Ahí lo tienes, una visita espantada que creen que lo van a estafar, en busca de un diseñador del montón que le haga un “logo pelao” igual de bonito por 50€. Y el cliente tan contento.

No señor.

Cuando pongas trabajos hechos por ti, contextualízalos:

  • Añade la propuesta de valor del cliente
  • Cuenta qué problema tenía en su negocio (con su imagen, con su web, con sus fotos).
  • Haz un pequeño resumen de cómo llegaste a la conclusión que te hizo diseñar tu propuesta y cómo resolviste así el problema del cliente.
  • Si tienes un testimonio de ese cliente, añade cómo ha repercutido en su negocio el trabajo que le hiciste.

Ahora dime tú: ¿no es más probable que, mostrándolo así, el cliente que visita tu web se de cuenta de que detrás de lo que haces hay un proceso transformador para su negocio?

¿No es más probable así que comprenda por qué el servicio cuesta 1000€ (o lo que cobres)?

3 Aprovecha para linkear a tu cliente

Parece algo obvio, pero no lo es tanto.

Si tu cliente ya está utilizando aquello que creaste para él, ¿por que no mostrarlo en acción?

Linkear hacia la web de tu cliente en donde ha utilizado tus fotos, tus branding o la propia web que creaste para él, es una forma genial de contextualizar y dar mas credibilidad a tu trabajo.

¡Hazlo ya!

4 Solo trabajos que te definan, por favor

Todos hemos hecho trabajos horribles.

Sí así, es.

Pocos han empezado en la cresta de la ola…

Sin ir más lejos yo, cuando empecé, estuve un par de meses escribiendo sobre cajas de maquillaje.

Artículos de 1000 palabras.

Mátame camión.

En tu portafolio estoy segura de que hay más de un trabajo que te apetece esconder.

  • Porque estabas empezando y ya no te gusta.
  • Quizás el cliente no atendió a tus indicaciones y el resultado final no era el que tu hubieras creado.
  • O el proyecto en el que trabajabas no estaba acorde con tus valores pero ya sabes, a veces, tenemos que comer….

Eso no son más que gajes del oficio, pero ¡nadie te obliga a mostrarlos!

Escoge para tu portafolio solo aquellos trabajos que te identifiquen como el profesional que eres, que te ayuden en el establecimiento de tu marca personal y que puedan empatizar con el cliente ideal que estás buscando.

En definitiva, el portafolio puede formar parte de nuestra estrategia de conversiones y, por lo tanto, ser fundamental a la hora de captar clientes. Todo depende de cómo decidas mostrarlo.

Cuéntame tú, ¿utilizas alguna de las estrategias anteriores para mostrar tu portafolio?

¿O estás yendo a por lo “común”?

¡Te leo!

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